Es en este momento donde aparece Janeth Rocío López Paipa, directora académica del programa de Diseño de Modas de la Fundación de Estudios Superiores Comfanorte (FESC), quien se ha dedicado la mayor parte de su vida a impulsar nuevas generaciones de diseñadores en la ciudad.
Su historia comenzó a construirse desde muy joven. Aunque al principio la moda era un gusto, por su interés en las manualidades y los textiles, al pasar el tiempo se transformó en su profesión. Lo que solía ver como un pasatiempo para Janeth terminó marcando su vida laboral y académica.
Su experiencia en instituciones de formación y como instructora del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) durante diez años le permitió entender que enseñar moda no es únicamente transmitir técnicas, sino preparar a las personas para enfrentar una industria variable y altamente competitiva. Porque detrás de una prenda hay mucho más que costura. Hay análisis de telas, conocimiento de fibras, pruebas y, sobre todo, entender cómo se comporta cada material.
Este proceso, en el que gran parte del proceso casi no se ve, es donde la academia se vuelve fundamental.
Actualmente, más de 170 estudiantes son parte del programa de diseño de modas en la FESC, una institución donde cada semestre funciona como un laboratorio creativo que conecta lo que se aprende con el actual mercado.
Lo valioso es que las enseñanzas no quedan en el salón. Sale a escenarios reales, donde los estudiantes viven la presión, la organización y la exhibición de una pasarela profesional.
Ahí aparece 'Nacer', la pasarela organizada por la institución de formación profesional, que tuvo su más reciente exhibición el 28 de mayo en el centro comercial Jardín Plaza, de Cúcuta.
Más que un desfile, este tipo de eventos sirven para que los estudiantes potencien sus habilidades y puedan exponer sus trabajos, además de fortalecer sus redes sociales, construyan sus propias marcas y tengan un contacto más de cerca con el público real.
Durante 16 semanas, los estudiantes trabajan en sus proyectos bajo revisiones constantes. Cada detalle suma: los moldes, las telas, los modelos, la coherencia de la colección.
Nada se deja al azar. La música, el orden de salida, la puesta en escena… todo se construye para comunicar una idea clara. Y es ahí donde la pasarela deja de ser solo moda y se convierte en lenguaje.
Sin embargo, su puesta en escena también deja claro lo que no siempre se nota: hacer moda cuesta.
Organizar Nacer tiene un valor aproximado de 14 millones de pesos, cubiertos entre los estudiantes y apoyo institucional. Un número que demuestra que detrás de cada desfile hay mucho más que creatividad: sonido, iluminación, montaje, maquillaje, coordinación y producción. Sin embargo, más allá de los costos, lo que más importa es el impacto.
Aun así, para Janeth, esta pasarela es una ventana de oportunidades, en la medida que les permite a los estudiantes darse a conocer, crear contactos y abrirse camino en esta industria. Porque, finalmente, en la moda, hacerse visible también es existir.