Muchos asocian el rock cristiano con rebeldía, oscuridad y excesos. Sin embargo, en Cúcuta y sus alrededores jóvenes músicos han decidido romper con los estigmas que se tienen y demostrar que la fe también puede tener ritmos fuertes. Entre sonidos de guitarras eléctricas, bajos enérgicos y baterías vibrantes, han encontrado una nueva forma de expresar su espiritualidad siguiendo su pasión por la música y el rock.
Bandas como En Tu Mano, Proyecto H y LUMINAR, surgieron de un gusto musical, pero con el tiempo se formalizaron como bandas de rock cristiano. El rock cristiano en Cúcuta ha empezado a ganarse un lugar a nivel local, exponiéndose más en eventos juveniles, cultos e iglesias. Atrayendo así a nuevas generaciones a buscar de Dios de una manera innovadora y diferente.
Estos artistas han encontrado un equilibrio donde la fuerza y potencia del rock logra conectar con sus mensajes de fe y espiritualidad. Su propósito va mucho más allá de solo cantar, acompañan a quienes atraviesan momentos difíciles y sirven a quien lo necesite, ofreciendo una mano amiga.
En cada acorde y en cada letra, buscan rescatar a los jóvenes que sienten que no hay salida, aquellos que han caído en las drogas o han pensado en rendirse ante el peso de la vida. Desde los escenarios no solo suena la música, también se escucha una promesa: la de esperanza, cambio y vida. Para ellos, el rock no es una forma de perderse, sino el camino que Dios les dio para poder salvar a otros y poder acercarlos más a él.
Esta nueva forma de adoración comparte un mensaje impactante para sus oyentes. Evidenciando que el rock no es solo un género ruidoso y de rebeldía, es un medio por el cual el mensaje de Cristo, la fe y la pasión musical se unen para crear una sociedad más consciente de la importancia de la espiritualidad.
Todo comenzó cuando el blues, una música nacida del alma y el sufrimiento en el sur de Estados Unidos, se mezcló con el góspel de las iglesias. De esa unión surgió el rock and roll en los años cincuenta, un sonido lleno de energía y emoción.
El rock cristiano nació en Estados Unidos, a finales de los años sesenta, cuando varios jóvenes comenzaron a usar el rock para hablar de Dios en lugar de temas seculares. Este movimiento, conocido como Jesús Music, empezó en California y se expandió rápidamente por todo el país.