Cientos de retazos de tela cubren las repisas de un taller donde, día tras día, dos pares de manos se reúnen a hilar, coser y hacer realidad los diseños que dos mentes brillantes y creativas han ideado previamente.  Pero no se trata solo de entramados de hilos, texturas y colores. Es una historia que quiere contarse de manera diferente. Una que habla de compromiso con el planeta, ingenio y segundas oportunidades. 

Es la historia de Rezurcir, una marca de moda sostenible que emergió en medio del frío pamplonés, del verde de las montañas y la neblina de una ciudad que se hace llamar mitrada, por aquello de su tradición y herencia católica, y cuya esencia es el rescate no solo de los residuos textiles de otras empresas, sino de la identidad de la región.