¿Apostarías por vivir de la moda como lo hacen Yolanda Sánchez, los creadores de Ciento6, el diseñador Alex Ferré o Julieth Gónzalez y sus hermanas?
En una ciudad donde el rebusque hace parte de la vida diaria de muchas familias, la moda creativa se ha convertido para algunos emprendedores en una alternativa de sostenibilidad económica, pero también en una forma de construir identidad, resistir y diferenciarse dentro de un mercado cada vez más competitivo. Actualmente, el sector moda cuenta con alrededor de 1.000 empresas y genera aproximadamente 35.000 empleos formales en la región, según cifras del Clúster Moda, de la Cámara de Comercio de Cúcuta.
Cada diseño, cada prenda y cada producto en sí mismos esconden relatos de creatividad, esfuerzo silencioso y adaptación constante. Mientras las plataformas internacionales transforman las formas de consumo y las tendencias cambian cada vez más rápido, algunos emprendedores cucuteños continúan apostándole a construir marca desde lo local, desde la autenticidad y desde la conexión con las personas.
El sonido de una máquina de coser ha acompañado durante años la historia de Yolanda Sánchez. Entre telas y creatividad, comenzó construyendo poco a poco lo que hoy en día es conocido como Belle Lingerie, un negocio de moda que nació desde la necesidad, el aprendizaje empírico y el deseo de sacar a sus dos hijas adelante.
Sin estudios profesionales en moda y costura, Yolanda aprendió observando a su tía y desde ese momento su propósito era claro, lograr una estabilidad por medio de lo que más ama, el diseño y creación de prendas. Su proceso no fue fácil y menos cuando este mismo, se tornaba eterno, cuando lo único que buscaba Yolanda era una vida digna para ella y sus hijas.
Aun así, siguió adelante practicando y enfrentándose a los errores que aparecían en cada prenda que confeccionaba. Hoy, lo que en un principio parecía ser una forma de obtener ingresos para sostener su hogar, terminó convirtiéndose en un negocio que ofrece diversidad de prendas como lencería, corsets, pijamas y disfraces, entre otras prendas. A través de plataformas digitales y de su misma página web.
Detrás de cada diseño existe una historia de esfuerzo silencioso que pocas veces se muestra desde el otro lado de una pantalla. Cada costura representa horas de trabajo, inversión en materiales, estrategias para atraer clientes y la necesidad constante de innovar en un mercado donde la competencia crece diariamente. En una ciudad como Cúcuta, donde el rebusque hace parte de la realidad cotidiana de muchas familias, la moda creativa se ha convertido para algunos emprendedores en una alternativa de sostenibilidad económica, pero también en una manera de construir identidad y diferenciarse dentro de un mercado cada vez más saturado.
Para Yolanda, emprender en el mundo de la moda no solo ha significado aprender a confeccionar prendas, sino también entender cómo funciona el comportamiento de los consumidores y evidenciar sus estrategias para sostener un negocio independiente.
Con el paso del tiempo, comprendió que vender una prenda no depende únicamente de su diseño o de su calidad, sino también de la capacidad de conectar con el público y ofrecer algo que represente autenticidad en medio de tendencias rápidas y cambiantes.
Además, asegura que el trabajo detrás de sus prendas no radica únicamente en crear algo nuevo, sino en incorporar historia, cultura y tendencias reinventadas dentro de cada diseño, siempre manteniendo un sello propio.
Esa idea de construir una identidad desde la moda también aparece en otra propuesta creativa cucuteña, aunque desde un enfoque distinto. Mientras Yolanda transforma telas en prendas confeccionadas, la marca Ciento6 encontró en el diseño gráfico y en los elementos culturales de la ciudad una forma distinta de representar a Cúcuta.
Diseños de Belle Lingerie creados por Yolanda Sanchez / FOTOS CORTESÍA DE BELLE LINGERIE
Boris Morales y Néstor Rozo, cofundadores de Ciento6. /Foto cortesía Ciento6.
La necesidad de representar a Cúcuta desde otra perspectiva fue el punto de partida para Ciento6, una marca creada por Boris Morales y Néstor Rosso. Lo que empezó como un proyecto creativo terminó convirtiéndose en una marca enfocada en mostrar una imagen diferente de Cúcuta.
La idea nació luego de que un amigo alemán fuera trasladado a Cúcuta y recibiera comentarios negativos sobre la ciudad. Esa percepción llevó a Boris y Néstor a preguntarse por qué otras ciudades sí tenían productos representativos mientras que Cúcuta parecía no tener elementos visuales capaces de conectar con su identidad.
En 2018 comenzaron participando en una feria llamada Design Fest con pequeñas agendas inspiradas en frases y elementos cucuteños. Poco a poco las personas empezaron a pedir más productos, como camisetas, mugs, imanes, pines y accesorios que representaran la ciudad.
Así fue creciendo Ciento6, una marca que hoy combina diseño, creatividad e identidad regional.
Boris Morales, publicista, y Néstor Rosso, diseñador gráfico, también lideran otros proyectos creativos como Sogo Agencia y Ciudades y Sabores, espacios donde mezclan comunicación, turismo, contenido digital y diseño.
Con el tiempo descubrieron que los productos inspirados en Cúcuta eran los que más conectaban con las personas. Aunque inicialmente sentían temor de que la gente no quisiera comprar artículos con identidad cucuteña, las mismas redes sociales y las ferias les demostraron lo contrario.
“Queríamos mostrar a Cúcuta de otra manera”, explicó Boris Morales.
Con el tiempo, sus productos han llegado a diferentes partes del mundo. Personas en París, Dubái, Australia o Washington han compartido fotografías usando camisetas de la marca, algo que para ellos representa una forma de resignificar la imagen de la ciudad.
Para Ciento6 vivir de la moda sí es posible, pero requiere constancia, reinversión y una idea clara. Gran parte de las ganancias del proyecto vuelven nuevamente a la marca: nuevos diseños, producción, campañas digitales, modelos, colaboradores y estrategias de posicionamiento.
Aun así, consideran que uno de los aspectos más importantes para sobrevivir en una ciudad como Cúcuta es construir una identidad diferente.
“Cuando uno crea algo con mucha identidad es más fácil destacarse”, comentó Boris.
La marca también ha buscado mantener precios accesibles, entendiendo la realidad económica de la ciudad y evitando convertir sus productos en piezas inalcanzables.
Para ellos, la moda no solamente se vive desde la creación de prendas. También existe dentro de la fotografía, el marketing, el diseño gráfico, la comunicación y la creación de contenido.
Mientras Ciento6 apuesta por artículos cercanos a la identidad juvenil y cultural de la ciudad, el diseñador Alex Ferré construyó su camino desde un universo completamente distinto: la alta costura y la exclusividad.
Fotos Cortesía de Ciento6. Diseños.
Diseños de Ciento 6. Fotos tomadas por Angie Alba.
Alex Ferré, reconocido diseñador cucuteño. Foto tomada por Angie Alba.
Esa idea de que la moda se transforma también la comparte Alex Ferré, pero en su caso, esa forma de ver la moda viene de un proceso muy distinto. Antes de llegar a este mundo, su interés estaba más enfocado en el arte, especialmente en la pintura, la escritura y las artes plásticas. En ese momento, la moda no hacía parte de sus planes.
Su camino comenzó a tomar otra dirección cuando decidió estudiar Diseño Textil Industrial, siendo esta la opción más cercana a lo que le gustaba. Sin apoyo de sus padres, decidió seguir su proceso. Desde ahí empezó a desarrollar su parte creativa, pero siempre con la intención de ir más allá de lo que le enseñaban. Él mismo reconoce que, aunque en ese tiempo no había tantas herramientas como ahora, buscaba la manera de aprender, investigar y mejorar constantemente.
Con el paso del tiempo fue construyendo su perfil hasta convertirse en diseñador de modas. Hoy en día se considera un diseñador vanguardista, no porque siga tendencias, sino porque busca darles un enfoque diferente. Para él, la moda ya está hecha; lo que cambia es la forma en que se interpreta.
Su trabajo se enfoca principalmente en la alta costura, un tipo de moda que no está pensada para el consumo masivo. Son prendas más exclusivas, diseñadas para ocasiones especiales y para un público que no solo busca vestirse, sino también sentirse representado a través de lo que usa.
Más allá del aspecto económico, lo que destaca en su trabajo es la relación que ha construido con sus clientas. Muchas de ellas han estado con él desde pequeñas, cuando llegaban para la elaboración de prendas como vestidos de bautizo o primera comunión y con el tiempo han regresado para otras etapas importantes como los quince años u otras celebraciones.
Esto ha permitido que se genere una especie de continuidad en sus diseños, donde no solo se crea una prenda, sino que se construye una historia.
En ese sentido, su propuesta se aleja de la lógica del consumo rápido. Mientras en la actualidad muchas prendas están hechas para usarse pocas veces, su trabajo se enfoca en la durabilidad, la calidad y el valor que tiene cada pieza.
Local Alex Ferre / Foto tomada por Angie Alba.
Julieth González, una de las creadoras de la marca Zayrelas. Foto tomada por Paola Basto.
Mientras para Alex Ferré la moda es una manera de convertir el arte en piezas exclusivas, para Julieth González y sus hermanas significa dar continuidad a una historia que comenzó mucho antes de la creación de la marca.
Su historia no nace en una empresa ni en un gran taller de costura. Todo empezó en casa, viendo a su madre trabajar, aprendiendo las enseñanzas familiares y creciendo en un ambiente donde la creatividad siempre estuvo presente. Con el tiempo, lo que parecía parte de la rutina se convirtió en la inspiración para crear un proyecto propio.
"Zayrelas nace del corazón de una madre trabajadora que utilizó el arte como medio de sustento", recuerda Julieth, con una sonrisa entre orgullosa y nostálgica.
La marca es también un tributo a las mujeres que dejaron su huella en la historia de su familia. Ese apellido conserva parte de esa herencia, y su deseo es perpetuar el recuerdo de aquellos que les inculcaron el amor al trabajo, la tenacidad y la confianza en Dios. Por eso, detrás de cada diseño no sólo hay telas, cortes o tendencias, sino también recuerdos y enseñanzas que las siguen acompañando.
Cada hermana tiene una personalidad diferente, pero encontraron en la moda un lugar para trabajar juntas. Con ideas, bocetos y largas jornadas de trabajo han conseguido erigir una propuesta propia. Una de ellas, con formación profesional en Diseño de Modas, encabeza gran parte del proceso creativo, pero las decisiones surgen del intercambio permanente de opiniones y del aporte que cada una hace a la marca.
Sus prendas van dirigidas a aquellas mujeres que quieren sentirse cómodas con ellas mismas. Sus diseños son femeninos, elegantes y versátiles, con su toque a su religión cristiana, pensados para todas aquellas mujeres que quieren vestir con estilo sin dejar de lado la comodidad y su esencia personal. En vez de seguir una detrás de otra, todas las tendencias que van apareciendo buscan crear piezas que transmitan seguridad, autenticidad y confianza.
Con muchos negocios familiares pasa lo mismo: su trayectoria no siempre ha sido fácil. Han tenido que aprender, han tenido que equivocarse y han tenido que empezar de nuevo más de una vez. Cada dificultad, sin embargo, también ha sido una oportunidad para crecer y reafirmar la finalidad que las ha impulsado desde el principio.
Zayrelas es mucho más que una marca de ropa. Es el resultado de una historia de hermanas, del esfuerzo de una madre y de un legado. Es el resultado de una historia construida entre hermanas, del esfuerzo de una madre y de un legado familiar que continúa encontrando en la moda una forma de expresarse y seguir adelante.
Algunos diseños de la marca Zayrelas. / Foto Cortesía de Zayrelas.
Mantenerse dentro de la industria de la moda en Cúcuta requiere adaptación constante.
Uno de los mayores desafíos actualmente es el crecimiento de plataformas internacionales como Shein y Temu, aplicaciones que han transformado las formas de consumo, especialmente entre los jóvenes.
La facilidad para comprar desde el celular, los bajos precios y la producción masiva han cambiado las dinámicas del mercado y han puesto presión sobre los emprendimientos locales.
Para Yolanda, competir contra esos precios resulta complicado, especialmente cuando detrás de cada prenda existe una inversión importante en materiales, confección y tiempo de trabajo. Sin embargo, considera que esta competencia también la ha impulsado a fortalecer la calidad de sus productos, la originalidad de sus diseños y la cercanía con sus clientes.
En el caso de Ciento6, Boris Morales considera que el impacto de estas plataformas depende del ADN de cada marca.
“Si soy una marca de pijamas y mis productos pueden ser fácilmente reemplazables por Shein, ahí no me estoy diferenciando de nada”, explicó.
Por eso, para ellos la identidad cucuteña se convirtió en su principal fortaleza.
Alex Ferré, por su parte, considera que la alta costura funciona bajo otra lógica. Sus clientas no buscan únicamente una prenda económica, sino una pieza exclusiva y personalizada.
Entre tanto, Julieth y sus hermanas logran visibilidad dentro de un mercado cada vez más competitivo. Aunque su local cuenta con una ubicación visible por el constante flujo vehicular de la zona, se encuentra alejado de algunos de los principales sectores comerciales de la ciudad. Por ello, gran parte de su crecimiento depende de la recomendación de sus clientas, las redes sociales y la fidelidad construida a través de los años. Además, como muchos emprendimientos de moda, enfrentan temporadas de bajas ventas en las que la constancia y la planificación resultan fundamentales para mantenerse en el mercado.
Más allá de la competencia internacional, coinciden en que uno de los retos más grandes es sostener económicamente un emprendimiento creativo dentro de una ciudad donde muchas veces el consumidor prioriza el precio sobre la calidad.
Aun así, sus historias muestran cómo la moda también puede convertirse en una forma de resistencia económica y cultural.